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| El oxímoron de la vida. |
Y quiero comenzar, por supuesto –porque esto no es más
que un pseudo-diario– con contextos misóginos.
En mi limitado grupo de conocidos, siempre he observado la siguiente situación:
féminas y varones (como sería obvio), estos últimos, con gusto intenso y atroz (en
su cuarta acepción) por las primeras, prorrumpen, con comicidad y aberración,
comentarios ofensivos y perjuiciosos (que como detallo en mi escrito sobre el
feminismo, son aceptados y hasta atrayentes para algunas mujeres; lo cual, en
mi opinión, es comprensible, por muchas causas) sobre estas, pero, PERO no en
su presencia; es decir, no son claros ni directos para estas cosas, en otras palabras,
cobardía, mariconada. Como consecuencia, son buenos amigos, salen, se divierten
juntos, se atraen (eso tiene que ver con una condición neurobiológica), hasta
se ofenden amicalmente (aunque no con
frases de tanto calibre); sin embargo, a las espaldas, en privado, los varones
las menoscaban. Ahora, imagino que estas personas de sexo femenino, en muchos
casos, conocen sobre tales dichos, aun así, prefieren hacer oídos sordos a estos
juicios y pareceres.
El oxímoron está en esas dos acciones opuestas, en
que, como un acto más de hipocresía social, mientras los insultos no sean dichos
en presencia mujeril, una relación humana, de este tipo, puede permanecer y
seguir, como si estas acciones y ocurrencias no se dieran. Se acepta el hecho
de que se hable mal de uno, en cuanto no se mencione en frente de uno. Por otro
lado, si esto último llegase a ocurrir, y aunque sea dicho con rasgos de
sinceridad (incorrecta claramente) por alguien, sería intolerable (mas sí fuese
aceptado si fuese dicho por especiales) y, casi seguro, rompería circunstancias
sociales y de amistad. Todo esto es normal
en la sociedad del día a día, y no solo en la circundante, sino en la humana,
en general, pero solamente.
Hay gente que, tal vez, está pensando que prefiere
continuar viviendo a sabiendas de esas consideraciones, siempre y cuando no las
escuche abiertamente, porque eso arruinaría la amistad y el placer de la
compañía de tal o cual persona. Al mismo tiempo, se ve muy mal ser directo; es
mejor ser hipócrita y falso, en vez de ser transparente.
Lamentablemente, esto lleva a la segregación de
ciertos individuos que comparten otros tipos de creencias. Pero no, el mundo
tolerante, abierto y de aceptación no tolera ni acepta ni abre la mente para
compartir creencias sino las propias. Desde luego, todos estos accidentes sociales,
para mí, están dentro de esas diferencias que deberían ser toleradas y
aceptadas; así que todo marcha bien respecto a la comprensión de otros seres
humanos.
Seguramente seré culpado por no contradecir nada ante
este tipo de personas oxímora, y a lo
cual respondo que procuro frecuentarlo poco, porque si no lo hiciere en
absoluto sería, probablemente, tachado de intolerante (ja, ja); y creo,
también, que allí ya hay otro oxímoron.
Algunos pocos ejemplos adicionales: hay muchos
ejemplos relacionados con la intolerancia, la discriminación, la inclusión. Lugares
comunes de la “progresía”, esa cultura parcial.
– Persona obesa, con sobrepeso o consumista; ambientalista.
– Amante “churrasquero”, animalista.
– Juicio neutro a todos, excepto a mi grupo social
cercano.
– Dios bendiga a mi grupo (etnocentrismo) y los demás
que queden a su suerte.

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