Buscar en Seth Finora

9 de octubre de 2016

La indómita unión de los seres humanos

En esta sección del blog y del canal de YouTube, les alumbraré la cavilación y reflexión que desde hace algún tiempo quiero compartir con todas las personas que pueda cubrir con este texto o video.

Desvanecimiento del Ego

Soy un soñador –pero no soy el único (ja, ja, ja)–, desde aún más pequeño lo fui; sin embargo, nunca tuve las herramientas temporales ni financieras ni coyunturales para poder atreverme a deslindar mi sueño y procurarlo.

Para mí (y quisiera que lo anterior quede muy claro, pues lo siguiente que escribiré no es más que mi simple juicio; por el mismo motivo, es preciso ser muy incisivo en este detalle), como decía, para mí, un punto clave para la subsistencia de nuestra especie es la sinceridad con uno mismo y con todo ser viviente o inerte de nuestro astro.

La mentira, la omisión y el obscurantismo en los humanos, con ellos mismos y en lo que se refiere, atañe a nosotros ha alcanzado un estado que retrasa nuestro progreso (el de todos) y nos impide concretar la sociedad utópica que tantos han deseado o fingido desear, pero que, a su vez, no han logrado.

Intento ser hombre sin paradigmas; por ello, por favor, solo tomen la frase viniente como un ejemplo y nada más.

“La falta de confianza por tu parte conlleva la falta de confianza por parte de los demás.” Tao Te King

Esto significa, en mi opinión, que es preferible abrirse de mente y espíritu para así reflejar nuestro contenido y generar confianza en el resto.

Indudablemente, habrá quienes sugieran que no es conveniente hacer eso, puesto que si lo hiciéramos podríamos salir lacerados moral o emocionalmente; así mismo, nuestra gran farsa podría desvanecerse como se desvanece la hipérbola del sol todos los días.

¿Qué tememos? Que noten nuestra imaginaria debilidad de acuerdo con la razón de algunos, que se fijen en que fingimos ser quienes supuestamente somos. Tal vez, tememos perder lo mucho que asimos éticamente –que es probable no sea una estructura de cimientos auténticos y verídicos. Claro está que estas son unas pocas justificaciones de mi intención fundamental.

Ahora bien: para subsanar y probar ser el así nombrado cambio que quisiera ver en el mundo, voy a exponer cuanto relleno interno posea, para albergar a toda la crítica destructiva (quizá la más substancial) y constructiva con una calidez que vaya demostrando la prestancia dentro de la que quiero llegar a habitar.

Sin hipocresía, porque tengo algo muy grande –a consideración mía– en mente, algo que no quiero dejar pasar por causa del indeterminado destino o del inexorable paso del tiempo.

Percátense, entonces, de las equivocaciones, falencias, carencias, desmotivaciones, plenitudes, cambios, impulsos, absurdos, esfuerzo, temple, energía, trabajo, voluntad y actitud que debemos arrear para consumar la compleción de nuestros propósitos colaborativos. Para que cada uno de nosotros obtenga más de los que da, para que cumpla más de lo que desempeña, para contraernos con sinergia y expandirnos con prominencia.

Los animo, pues, a enrumbar su propio causal y, si les es posible, unirnos, porque está comprobado que el trabajo en conjunto –si bien desarrollado (disculpas por la metonimia); es decir, con sensatez– es sorprendente; más no sería prudente ignorar el trabajo individual del cual todos podemos brindar frutos.

No obstante, y de angustiosa relevancia es que mi pensamiento no es absoluto, ni libre de vacíos (hecho claramente visible); si algo sí es, es coherente.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario